Los fenómenos meteorológicos extremos están causando incontables daños en todo el mundo. Probablemente todos estemos notando el impacto del cambio climático de alguna manera. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, lanza esta advertencia urgente: “Estamos en una carretera al infierno climático con el pie en el acelerador”.

Desde que Guterres hizo su dramática declaración en la conferencia sobre el cambio climático COP27 en 2022, el debate sobre el cambio climático se ha intensificado: ¿Está cambiando realmente nuestro clima? ¿Con qué rapidez se está produciendo? Y quizás lo más importante, ¿qué podemos hacer al respecto? Mientras tanto, corre el reloj para tomar medidas correctivas.

Ya sea usted un ecoactivista o un observador desde el sillón, las pruebas del impacto del cambio climático están a nuestro alrededor. La preocupante lista de eventos climáticos potencialmente mortales incluye el aumento del nivel del mar, la fusión de los glaciares, olas de calor, sequías, frío extremo, inundaciones excesivas y océanos más cálidos.

Debemos prepararnos para el cambio climático a fin de proteger a la humanidad —y al mundo natural— no solo a corto plazo, sino también buscando soluciones para hacer frente a los problemas relacionados con el clima más a largo plazo. Aunque puede que no haya consenso en cuanto a su magnitud, es esperanzador ver que se están llevando a cabo acciones para hacerle frente.

¿A qué nos referimos exactamente con cambio climático?

Aunque el término ‘cambio climático’ se utiliza ampliamente en toda la sociedad, rara vez se explica cuál es su significado exacto. Como he comentado en artículos anteriores, en términos generales, el cambio climático tiene que ver con cambios en los patrones meteorológicos y la temperatura. Sus causas pueden ser naturales o estar provocadas por el hombre[1]. Desde la Revolución Industrial del siglo XIX, se reconoce que la actividad humana es el principal impulsor del cambio climático[2], en gran parte mediante la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas. Sin embargo, el cambio climático no es solo un aumento de las temperaturas; el planeta tiene sistemas interconectados, por lo que los cambios en un área pueden influir en cambios en otras[3]. El cambio climático afecta a:

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático liderado por la ONU resume a qué está afectando más[4]:

Afortunadamente, durante la última década, gobiernos de todo el mundo han tomado conciencia de las consecuencias de estos cambios tan drásticos en nuestro planeta.

¿Cómo causa estragos el cambio climático?

Según datos oficiales, casi la mitad de la población mundial es vulnerable a los impactos del cambio climático[5]. La ONU informó de que cada uno de los 10 años hasta 2024 estuvo entre los más calurosos jamás registrados[6] y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que 2024 fue el año más caluroso hasta la fecha[7].

La OMM afirma que los gases de efecto invernadero alcanzaron niveles récord en 2023, al igual que las temperaturas de los océanos. Además, indicó que la tasa de aumento del nivel del mar entre 2014 y 2023 fue más del doble de la tasa entre 1993 y 2002. Si eso no fuera lo suficientemente malo, la OMM informa de que los glaciares perdieron una cantidad récord de agua en 2023.

La OMM predice que las temperaturas permanecerán en niveles récord o cerca de ellos durante los próximos cinco años[8], mientras que la organización World Weather Attribution comenta que el clima extremo alcanza “nuevas cotas peligrosas en 2024”[9]. Sugiere que el número de personas fallecidas por eventos meteorológicos extremos aumentó en 2024, llegando a decenas o incluso a cientos de miles.

¿Cuál es el impacto del cambio climático en los diferentes países?

No hace falta decir que es probable que todos los países se vean afectados por el cambio climático de alguna manera. Estar preparados depende del tipo y la escala de los riesgos potenciales a los que se enfrente un país. Puede ser calor extremo en partes áridas del mundo o inundaciones en zonas costeras. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente[10] detalla cinco medidas que los países pueden tomar para prepararse:

  • Sistemas de alerta temprana
  • Restauración de ecosistemas
  • Infraestructuras resistentes al clima
  • Abastecimiento y seguridad del agua
  • Planificación a largo plazo

En conjunto, se espera que estas acciones puedan ayudar a mitigar el daño causado por el cambio climático.

Como nos recuerda el Comité[11] Internacional de Rescate, a menudo son las poblaciones más vulnerables las que están en primera línea del cambio climático, a pesar de contribuir poco a las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos países se encuentran principalmente en África, Asia y Oriente Medio. Esto supone una responsabilidad aún mayor para los países desarrollados a la hora de apoyar a otros a prepararse para el cambio climático.

Pero no solo los países en vías de desarrollo tienen que prepararse para el cambio climático, sino que los países desarrollados también podrían enfrentarse a algunos de los peores efectos del cambio climático. Las amenazas que plantea el cambio climático no conocen fronteras. De hecho, Europa es el continente que más rápido se está calentando del mundo, según la Agencia Europea de Medio Ambiente[12].

Muchas de las acciones que la ONU recomienda contra el cambio climático pueden aplicarse a nivel local en las ciudades y en las comunidades. Las acciones contra el cambio climático en ciudades y comunidades pueden incluir:

  • Plantar más árboles para ayudar a reducir las temperaturas en las ciudades
  • Hacer que los edificios sean más ecológicos, especialmente más eficientes energéticamente
  • Diseñar edificios que sean más resistentes al cambio climático, por ejemplo, frente a huracanes y terremotos
  • Introducir una gestión del agua mejor y más eficiente para que se desperdicie menos
  • Mejorar las defensas contra inundaciones
  • Utilizar un transporte más ecológico con más vehículos eléctricos y de bajas emisiones
  • Animar a más personas a utilizar el transporte público, andar en bicicleta o caminar

Una sugerencia es el desarrollo de “ciudades esponjosas[13], donde entornos naturales como parques y vías fluviales se utilizan como parte de las defensas contra inundaciones. Auckland en Nueva Zelanda es conocida por su ‘esponjosidad’. Aquí, las acciones positivas incluyen la sustitución de conductos de hormigón por vegetación, como juncos y helechos, que absorben el agua. Sin embargo, los esfuerzos por aumentar las áreas verdes en las ciudades pueden tropezar con demandas económicas de construcción de más viviendas. La densidad urbana relativamente baja de Auckland es un buen ejemplo de ello, ya que la ciudad se enfrenta a la presión de los promotores inmobiliarios[14].

Algunos países están adoptando un enfoque de ‘zanahoria y palo’ para hacer las infraestructuras clave más resistentes al cambio climático. Se utiliza una combinación de incentivos y sanciones[15] para persuadir o castigar a los proveedores de infraestructuras.

La ‘zanahoria’ puede venir en forma de incentivos y subvenciones a las empresas para hacer las infraestructuras más resistentes al cambio climático. El ‘palo’ se aplica cuando las autoridades reguladoras castigan a los promotores por no cumplir las normas o directrices. Por ejemplo, se pueden aplicar sanciones y multas por incumplimiento, cuando los proyectos se retrasan o si se alteran los servicios de transporte.

Hay muchos ejemplos positivos de ciudades que se preparan para el cambio climático en todo el mundo[16], que muestran cómo incluso pequeños cambios pueden marcar la diferencia. Ponen de manifiesto lo importante que es desarrollar resiliencia al convertirla en una consideración clave desde el principio en los procesos de construcción.

La plantación de árboles es uno de esos pequeños pasos con el potencial de marcar una diferencia mucho mayor. En Canadá, Toronto tiene el objetivo de aumentar la cobertura arbórea de la ciudad hasta el 40 % para 2025, con vistas a plantar 120 000 árboles al año[17]. Además de reducir los riesgos de desprendimientos de tierras e inundaciones repentinas, los árboles enfrían las áreas urbanas. Las autoridades municipales también enfatizan que los árboles pueden ayudar a aumentar los precios de las propiedades y mejorar la salud al filtrar la contaminación del aire.

Otra idea pequeña pero significativa es fomentar los jardines urbanos como espacios verdes en las ciudades. Los jardines urbanos tienen el doble propósito de mitigar los impactos del cambio climático al mismo tiempo que alimentan a la población. Dos ciudades en diferentes continentes que se apoyan entre sí con ideas de jardinería son Dresde y Brazzaville. En la capital del Congo, Brazzaville, un proyecto vincula la jardinería y la producción de alimentos con iniciativas educativas en las escuelas. Mientras que en Alemania, Dresde aprovecha sus tradicionales pequeños huertos urbanos para cumplir su objetivo de ser una ‘ciudad comestible’[18].

¿Cómo podemos desarrollar una mayor resiliencia?

La resiliencia al cambio climático adopta muchas formas. En 2018 se creó la Comisión Global de Adaptación (Global Commission on Adaptation, GCA) para mantener el impulso en las iniciativas para abordar el cambio climático. Estima que invertir 1,8 billones de USD en cinco áreas críticas entre 2020 y 2030 podría generar beneficios netos de 7,1 billones de USD[19] (véase la tabla).

Como era de esperar, el coste de hacer algo con respecto al cambio climático puede ser un escollo, lo que parece extraño dado el coste sustancial de ignorar el problema. La financiación insuficiente para actuar sobre el cambio climático es ciertamente un problema complicado: el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente tiene como subtítulo ‘Financiación y preparación deficientes’[20]. El informe analiza siete formas de aumentar la financiación mediante una combinación de gasto nacional, financiación internacional y del sector privado (véase el gráfico).

Son bienvenidas iniciativas como el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), que dice “todos pueden desempeñar un papel en la recuperación de la naturaleza”[21] al prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas. Incluye un “compromiso para restaurar la Tierra” al que todos nos podemos adherir.

El impulso de los esfuerzos por parte de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) gira en torno a “reforzar los eslabones más débiles de la cadena de alerta temprana”[22]. Otra observación importante aquí es que “no se puede convencer a la gente con razonamientos para que se prepare”. Es más probable que la solución pase por una mejor comunicación e interacción con las personas con mayor riesgo de desastres climáticos. Por lo tanto, la plataforma global de la UNDRR lanzada recientemente para reducir riesgos muestra que está adoptando un enfoque de “no dejar a nadie atrás”. En otros lugares, el Banco Mundial opera un mecanismo global[23] que ayuda a los países más pobres a reducir su vulnerabilidad, incluso con financiación de subvenciones.

Tanzania es un buen ejemplo, ya que es un país propenso a las inundaciones. Los esfuerzos por aumentar la cobertura arbórea y mejorar la preparación para las inundaciones han recibido 1700 millones de USD de ‘inversiones en resiliencia’ del Banco Mundial [24]. Las iniciativas incluyen alentar a las comunidades locales a cartografiar las zonas propensas a inundaciones para comprender mejor dónde se concentran los mayores riesgos. En otra parte, en la capital de Sri Lanka, Colombo, se están protegiendo los humedales de agua dulce como parte de la estrategia de gestión de inundaciones de la ciudad[25].

¿Qué es el Fondo para Pérdidas y Daños?

Sabemos que los daños causados por el cambio climático ya están sucediendo y los países están sufriendo pérdidas. La pregunta es cómo evaluar, abordar y mitigar estas pérdidas. Aquí es donde entra en juego el concepto de ‘pérdidas y daños’. Las pérdidas y los daños se refieren a “las consecuencias del cambio climático que van más allá de aquello a lo que las personas pueden adaptarse”[26].  La necesidad de un ‘fondo para pérdidas y daños’ para compensar a los países más afectados, a menudo en el sur del planeta, por los impactos del cambio climático se reconoció oficialmente en la COP27 de 2022.  Posteriormente, se estableció un Fondo para Pérdidas y Daños[27] para proporcionar apoyo financiero a los países que luchan contra los daños causados por el cambio climático. En la COP28 de 2023, el Banco Mundial fue designado para hacer operativo el fondo. Para la COP29 de 2024, se habían prometido más de 720 millones de USD[28].

Las pérdidas y los daños pueden ser económicos, como el desplazamiento y la destrucción de los medios de vida, así como no económicos, como la pérdida cultural. Sin embargo, la idea de un fondo está resultando controvertida, ya que plantea preguntas que aún no se han respondido por completo. ¿Quién paga a un Fondo para Pérdidas y Daños, y cuánto? Si un país contribuye, ¿significa eso que también acepta la responsabilidad y la obligación jurídica por desastres? En la COP29 se buscó alguna aclaración al respecto, y los delegados estuvieron de acuerdo en que la financiación debería basarse en la cooperación y la facilitación en lugar de en la responsabilidad jurídica. En la próxima COP30 en Belém, Brasil, en noviembre de 2025, se buscarán nuevos aumentos de las contribuciones de los países al Fondo para Pérdidas y Daños.

La reticencia a apoyar un Fondo para Pérdidas y Daños puede atribuirse en cierta medida al escepticismo en torno a su eficacia. Una crítica es que las estructuras financieras actuales no están diseñadas para manejar los desafíos a la escala necesaria[29]. Adoptar un enfoque específico podría ser una solución. Esto podría hacerse asignando fondos en función de la vulnerabilidad de un país al cambio climático y su PIB, sugiere el think tank de políticas Lowy Institute[30]. El beneficio aquí sería asegurar que los fondos vayan donde más se necesitan.

¿Qué papel pueden desempeñar los sistemas de alerta temprana?

Los sistemas de alerta temprana son un tema recurrente en gran parte del debate sobre la preparación para el cambio climático. Son otro ejemplo pragmático de cómo podemos responder mejor a los eventos naturales que no podemos controlar. La OMM es una pieza clave en el apoyo de los sistemas de alerta temprana[31], con un cometido centrado en el conocimiento, la detección, la comunicación y la preparación.

Mientras tanto, la iniciativa Early Warnings for All señala que en 2024, 108 países tenían cierta capacidad para sistemas de alerta temprana de múltiples peligros, frente a los 52 países de 2015[32]. Los sistemas de alerta temprana pueden incluir:

  • Recopilar datos para mejorar el conocimiento del riesgo de desastres
  • Desarrollo de servicios de detección, observación y supervisión
  • Comunicar información sobre riesgos
  • Desarrollar capacidades de respuesta nacionales y comunitarias

Haití, por ejemplo, que es vulnerable a una devastadora combinación de huracanes, inundaciones y terremotos, está utilizando la financiación del Banco Mundial para establecer protocolos para que las autoridades puedan estar mejor preparadas y responder a las amenazas de forma más eficaz[33]. Otra región que está especialmente expuesta al riesgo de inundaciones es la cuenca del bajo Mekong en Asia, que puede sufrir cambios drásticos en sus estaciones húmeda y seca. Un sistema de alerta de inundaciones, como parte de un proyecto de la OMM en Camboya y la RDP Lao[34], crea actualizaciones diarias y puede proporcionar hasta cinco días de aviso previo sobre posibles problemas, para que las comunidades tengan un intervalo vital para prepararse y responder al peligro.

Los enormes volúmenes de análisis de datos requeridos en los sistemas de alerta meteorológica significan que la inteligencia artificial (IA) está pasando inevitablemente a primer plano. La IA se considera una forma de cubrir las brechas de conocimiento en regiones donde los datos meteorológicos son limitados. De hecho, la OMM está fomentando las predicciones meteorológicas mediante IA para mejorar el acceso de más países a herramientas tecnológicas que anticipen desastres relacionados con el clima[35].

Me enorgullece decir que Community Jameel, la filantropía global de Abdul Latif Jameel, está desempeñando un papel activo en la creación de sistemas de alerta temprana y el refuerzo de la resiliencia climática en las comunidades en riesgo.

El Jameel Observatory, fundado en 2021, es una plataforma global que trabaja en la interrelación entre el clima, los desastres naturales, los sistemas agrícolas y alimentarios y la salud, centrándose en los países de renta baja y media. Utiliza datos y evidencia para ayudar a las comunidades y gobiernos a prepararse y actuar ante las crisis medioambientales y los impactos del cambio climático en los medios de vida y el bienestar. La plataforma guía el trabajo sobre la acción temprana en materia de seguridad alimentaria (Jameel Observatory for Food Security Early Action), dirigido por la Universidad de Edimburgo, y la Red del Sistema de Alerta Temprana de Resiliencia Climática (CREWSNet), dirigida por el MIT.

El Jameel Observatory-CREWSnet es uno de los cinco proyectos insignia para afrontar los grandes desafíos climáticos del MIT. Tiene como objetivo empoderar a las comunidades de todo el mundo para que se adapten a los impactos climáticos mediante la combinación de técnicas de previsión socioeconómica y climática de vanguardia con soluciones tecnológicas. Con un enfoque inicial en las comunidades del suroeste de Bangladesh y Sudán, el objetivo es proporcionar suficiente información sobre el clima que se avecina para que las comunidades puedan prepararse y gestionar el riesgo, sacando la investigación del laboratorio y llevándola al terreno, donde puede ayudar a aliviar la pobreza mediante una mayor productividad.

Del mismo modo, el objetivo del Jameel Observatory for Food Security Early Action es garantizar que las comunidades pastorales y agropastorales vulnerables de África Oriental estén más preparadas y sean más resilientes a los efectos de las cambiantes crisis y tensiones medioambientales sobre su seguridad alimentaria y nutrición.

¿Podemos estar alguna vez lo suficientemente preparados para los impactos del cambio climático?

El cambio climático es, con bastante razón, una causa clara de alarma para las comunidades de todo el mundo. Afortunadamente, se está escuchando la campana de llamada, aunque con cierta reticencia en algunos ámbitos. A pesar de la magnitud de los desafíos a los que se enfrenta nuestro planeta y las predicciones a veces sombrías en los medios de comunicación, creo firmemente que hay mucho sobre lo que sentirnos optimistas. Con resiliencia, compromiso y adaptabilidad, combinados con pensamiento innovador y determinación absoluta, podemos proteger el mundo trabajando juntos para mitigar y adaptarnos a los peores efectos del cambio climático.

Preguntas clave: Preparación para el cambio climático

P: ¿Cuántas personas en todo el mundo son vulnerables a los impactos del cambio climático?

R: Según datos oficiales, casi la mitad de la población mundial es vulnerable a los impactos del cambio climático.

P: ¿Qué tuvieron de significativas las temperaturas globales en 2024?

R: Se confirmó que 2024 fue el año más caluroso jamás registrado, y que cada uno de los 10 años anteriores a 2024 también fue el más caluroso jamás registrado.

P: ¿Qué beneficios podría generar invertir 1,8 billones de USD en resiliencia climática?

R: La Comisión Mundial de Adaptación estima que invertir 1,8 billones de USD en cinco áreas críticas de resiliencia climática entre 2020 y 2030 podría generar beneficios netos de 7,1 billones de USD.

P: ¿Cuánto se ha comprometido al Fondo para Pérdidas y Daños para la COP29?

R: Para la COP29 en 2024, se habían comprometido más de 720 millones de USD al Fondo para Pérdidas y Daños, que proporciona apoyo financiero a los países que luchan contra los daños causados por el cambio climático.

P: ¿Cuántos países tenían capacidad de sistemas de alerta temprana en 2024?

R: En 2024, 108 países tenían cierta capacidad para sistemas de alerta temprana de múltiples amenazas, frente a solo 52 países en 2015.

 

[1] https://www.un.org/en/climatechange/what-is-climate-change

[2] https://www.ipcc.ch/2021/08/09/ar6-wg1-20210809-pr/

[3] https://www.un.org/en/climatechange/what-is-climate-change

[4] https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/figures/IPCC_AR6_SYR_SPM_Figure1.png

[5] https://www.un.org/en/climatechange/climate-adaptation

[6] https://wmo.int/media/news/climate-change-impacts-grip-globe-2024

[7] https://wmo.int/news/media-centre/2024-track-be-hottest-year-record-warming-temporarily-hits-15degc

[8] https://wmo.int/news/media-centre/global-climate-predictions-show-temperatures-expected-remain-or-near-record-levels-coming-5-years

[9] https://www.worldweatherattribution.org/when-risks-become-reality-extreme-weather-in-2024/

[10] https://www.unep.org/news-and-stories/story/5-ways-countries-can-adapt-climate-crisis

[11] https://www.rescue.org/uk/article/10-countries-risk-climate-disaster

[12] https://www.eea.europa.eu/en/topics/in-depth/climate-change-impacts-risks-and-adaptation

[13] https://foresight.skanska.com/resilience/designing-and-building-climate-resilient-cities/

[14] https://www.weforum.org/videos/auckland-is-the-worlds-spongiest-city/

[15] https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2024/04/infrastructure-for-a-climate-resilient-future_c6c0dc64/a74a45b0-en.pdf

[16] https://gca.org/wp-content/uploads/2019/09/GlobalCommission_Report_FINAL.pdf

[17] https://www.cbc.ca/news/canada/toronto/toronto-urban-forests-housing-challenge-1.7178210

[18] https://www.connective-cities.net/wp-content/uploads/2025/06/Dresden_and_Brazzaville_embrace_urban_gardening_28.pdf

[19] https://gca.org/wp-content/uploads/2019/09/GlobalCommission_Report_FINAL.pdf

[20] https://www.unep.org/resources/adaptation-gap-report-2023

[21] https://www.decadeonrestoration.org/

[22] https://www.undrr.org/news/global-platform-elevates-risk-communication-essential-disaster-risk-reduction

[23] https://www.gfdrr.org/en

[24] https://www.worldbank.org/en/news/immersive-story/2025/06/16/gfdrr-engagement-with-tanzania

[25] https://blogs.worldbank.org/en/endpovertyinsouthasia/wetland-centers-and-fight-against-climate-change

[26] https://www.wri.org/insights/loss-damage-climate-change

[27] https://unfccc.int/establishing-a-dedicated-fund-for-loss-and-damage

[28] https://cop29.az/en/media-hub/news/fund-for-responding-to-loss-and-damage-ready-to-accept-contributions

[29] https://ecdpm.org/work/broken-promise-loss-and-damage-finance-can-europe-help

[30] https://www.lowyinstitute.org/publications/climate-loss-damage-fund-works

[31] https://wmo.int/activities/early-warnings-all/wmo-and-early-warnings-all-initiative

[32] https://earlywarningsforall.org/site/early-warnings-all

[33] https://blogs.worldbank.org/en/dev4peace/scaling-early-warning-systems-communities-fragile-and-conflict-zones

[34] https://library.wmo.int/viewer/69588/download?file=CREWS-Stories-Success-Cambodia-Lao-2025_en.pdf&type=pdf&navigator=1

[35] https://wmo.int/media/news/ai-powered-meteorology-supports-early-warnings-all?book=22533